miércoles, 18 de mayo de 2011

Néstor García, el elegido por Lamas como primer asistente


El Entrenador en Jefe de las Selecciones Nacionales masculinas, Julio César Lamas, eligió a Néstor Rafael García como entrenador asistente para el Preolímpico de Mar del Plata.

Quedó definido el cuerpo técnico de Argentina para el Campeonato FIBA-Américas 2011 (Preolímpico), que se disputará en Mar del Plata del 30 de agosto al 11 de septiembre. La novedad es la elección de Néstor García como entrenador asistente, por parte del Entrenador en Jefe, Julio Lamas, quien ya había anunciado algunos de sus colaboradores. La Selección Nacional empezará la preparación el 29 de julio en Buenos Aires y luego tendrá un interesante recorrido, con partidos amistosos en Estadio Delmi de Salta (6 y 7 de agosto), Orfeo Superdomo de Córdoba (13 y 14 de agosto), Newell’s Old Boys de Rosario (16 de agosto), Estadio Peñarol de Montevideo (19 de agosto) y Luna Park de Buenos Aires (25 de agosto). CAMPEONATO FIBA-AMERICAS MAR DEL PLATA 2011 SELECCIÓN NACIONAL ARGENTINA - CUERPO TECNICO Director Técnico: Julio Lamas Entrenador Asistente: Néstor García Entrenador Asistente: Gonzalo García Preparador Físico: Manuel Alvarez Médico: Diego Grippo Kinesiólogo: Jorge Páez Utilero: Roberto Vartanián Jefe de equipo: Othar Macharasvili Jefe de prensa: Rodrigo García JUGADORES CONFIRMADOS Pablo Prigioni Emanuel Ginóbili Carlos Delfino Andres Nocioni Luis Scola Hernán Jasen Leonardo Gutiérrez

Fuente: CABB.com.ar

Le queda chiquita la “B”

Fue y volvió. Quilmes es un club de Liga Nacional que por segunda vez demuestra su categoría jugando el ascenso. Superó a San Martín de Corrientes 90-69 y vuelve a la máxima categoría saliendo campeón. Su contundencia no admite discusión. Fue el mejor en los playoffs ganando desde cuartos de final con desventaja deportiva. Hopson fue la figura.
Así dice su pueblo: “por toda la gente que lleva, le queda chiquita la B”. Aunque es más que eso, no solo por haber llevado gente Quilmes se muestra como un equipo de Liga, sino por su ambición de ascender. Desde el minuto cero fue todo una locura, que también llevó a muchas injusticias por parte de la gente para con el plantel y cuerpo técnico. Mucha presión con hasta la obligación de ascender, pero los héroes, los verdaderos héroes fueron los jugadores.

Entendieron el mensaje. El primer televisado en Once Unidos (Lunes 6 de diciembre) el equipo estaba atado, con miedo escénico, la cancha llena y mucha presión (como siempre). El técnico Daniel Maffei aprovechó el día después (de un partido que ganaron por uno sobre la chicharra sobre Firmat 84-83) para explicarles que “esa gente viene a apoyarnos, está a favor, no en contra. O lo entienden o no podemos jugar acá”.

El mensaje del técnico fue vital. Fue lo mejor que hizo el equipo, comerse la presión de un bocado, poner a Once Unidos de su lado, jugar con la gente a favor, no tener miedo escénico y sacar ventaja de lo que casi siempre fue un problema. En esta final donde liquidó a San Martín, se hizo muy evidente.

Y por su parte el equipo correntino no tuvo ese ítem decisivo para jugar finales. Fue menos en el juego que Quilmes, pero también lo fue porque necesitó de sus jugadores alternativos para poder salir a la cancha. Terminaron Ariel Pau, Ramiro Iglesias, Andrés Rodríguez, Bebo Cerutti, sacando la cara por el equipo. Jugadores con pasado (y presente) de “A”. No se puede sobrevivir en una final siempre con el plan “B”. Ariel Rearte no creyó en el juego que lo llevó a la final, mandó a la cancha a lo que pudo y no lo que quiso y su equipo perdió toda la identidad que lo llevó a la final.

Por eso los dos juegos en Once Unidos no tuvieron equivalencia. Quilmes tuvo un plan y una ejecución de elevada calidad, concentración y disciplina.

El cuarto juego de la serie fue más parejo que el tercero, al menos en el primer tiempo. Hubo una actitud de lucha de San Martín que era más evidente pero sin poder solucionar los problemas que arrastró en la serie, salvo el juego dos: no pudo contener a la ofensiva quilmeña a excepción de escasos pasajes. La creación de las manos de Hopson y Ferreyra, la propia injerencia con el aro de esta dupla letal (Batman y Robin) fueron demasiado para su defensa. Y desde allí… todo.

El dato decisivo para quedarse con la serie, la final y el ascenso fue la astucia táctica y emocional que tuvo Maffei. El “Loro” cuando tuvo el equipo completo, aunque debió insertar dos titulares (Hopson y Espinoza) tuvo oro en sus manos que supo gastar. El grupo (siempre unido) aceptó a Hopson como su guía, lo tuvo a Sepúlveda para saber que hacer y cuándo, le dio a Ferreyra todas las libertades que generalmente no se le otorgan a un base y todo el plantel no dudó en aceptar a Espinoza como titular, en el medio de un barco que iba irremediablemente lanzado a la “A”. Cuando todo un grupo va para el mismo lado, es difícil que las cosas salgan mal. Porque a veces tener grandes estrellas puede provocar grandes fracasos y esta vez, en cambio, cada uno cumplió su rol.

La temporada del ascenso terminó con un juego vistoso y contundente que ningún rival pudo frenar. Llevarse la final por una diferencia de 33 y 21 puntos hablan por si solo.

Quilmes parece haber aprendido más de una lección del último cachetazo del descenso. Los dirigentes confiaron en su grupo de trabajo y cuando tuvieron que dar el salto de calidad se animaron a hacer una apuesta de riesgo. ¿O Alguien salvo Maffei sabía quien era Hopson?. Nadie confiaba en lo que traía pero le dijeron que si y en los valores que planteaba. Luego llegó Espinoza, usando algunos nombres para despistar y apostando de nuevo cuando las arcas estaban comprometidas. Anoten por ahí los nombres de Rígano, Bonano y Cotignola. Tienen mucho que ver con todo esto.

Definitivamente el 17 de mayo quedará grabado a fuego para la historia del club. Ese día del 91 consiguieron su primer ascenso a la “A”. El mismo día del 98 vivían su primer descenso. Y ahora el 17 de mayo, otra vez el destino lo pone como fecha mágica para reivindicarse y empezar de nuevo. Pero mejor. Este Quilmes vuelve a su lugar en el mundo, a recuperar el clásico del país, a vivir una vez más la loca aventura de la liga.

Síntesis
Quilmes (90):
Nicolás Ferreyra 21, Mac Hopson 28, Gregorio Eseverri 4, Leonardo Pomare 11 y Pablo Espinoza 10 (FI) Ignacio Alessio 2, Mario Sepúlveda 5, Maximiliano Iturrioz 0, Dragan Capitanich 0, Facundo Piñero 3, Federico Cabezas 0. DT: Daniel Maffei.

San Martín (C) (69): Julián Olmedo 6, Fabián Elías Saad 11, Sebastián Castiñeira 4, Fabián Ramírez Barrios 4 y Anthony Glover 7 (FI) Andrés Rodríguez 0, Ramiro Iglesias 1 (x), Javier Abbadie 8, Mariano Ceruti 12, Ariel Pau 16. DT: Ariel Rearte.

Parciales: 22/14, 21/22, 27/18 y 20-15.
Árbitros: Ariel Rosas, Leonardo Zalazar, Javier Sánchez.
Estadio: Once Unidos.

Pablo Tosal
@pablotosal
www.pickandroll.com.ar

Programación para la actividad del básquet regional.

Actividad para los próximos días del Torneo Apertura 2011 de Básquetbol de la ABAV, será la siguiente:

FORMATIVAS: (6ª fecha)
Cipolletti - Atl. Regina.- (sábado 21/05/2011 a partir de la hora 14).
Unión Allen - Dep. Roca. (Sábado 21/05/2011 a partir de la hora 14).
Del Progreso - Cinco Saltos (A reprogramación por fuerza mayor).

PRIMERA: (6ª fecha)
Atl. Regina - Cipolletti.- (Viernes a las 22).
Dep. Roca -Unión Allen (Viernes a las 22).
Cinco Saltos - Del Progreso.- (Domingo a las 20).

Mini Básquet:
No se programa actividad oficial, quedando los Clubes, liberados para organizar otras actividades dentro o fuera de sus instalaciones.
También se comunicamos que el Provincial de Clubes de la categoría U19 (juveniles), sufre un corrimiento para una próxima fecha que será comunicada oportunamente, dado que se esta trabajando en concretarla.

Los motivos han sido de fuerza mayor en algunos de los clubes de la ABAV, organizadora del mismo.

Fuente: Lu18 Radio El Valle

lunes, 16 de mayo de 2011

Algo pasó y no se cómo explicarlo!

A todos nuestros seguidores, hasta hace unas horas teníamos más de 25 votantes en la encuesta "Quién será el campeón de la Liga Nacional", ahora cuando ingreso al blog me encuentro con la sorpresa que solo hay doce votantes, y que otro tanto se ha perdido vaya a saber donde.

Mil disculpas a todos aquellos que ingresaron a nuestro sitio a emitir su voto, trataremos de resolver el tema de inmediato.

Impacto Basquet - Marcel Hromek

A un paso del cielo!

En un partido sin equivalencias, Quilmes de Mar del Plata vapuleó a San Martín de Corrientes 101-68 y puso la serie final del TNA 2-1 a favor y el martes se puede consagrar en el 4to juego, otra vez en Once Unidos. El local abrió diferencias notables desde el primer cuarto y nunca hubo paridad. Phillip Mac Hopson otra vez goleador.
La señorita se veía intranquila. Había hecho de sus dedos el lugar preferido para descargar sus nervios. Ya iba por la quinta uña masticada antes que comenzara el partido. El estado de tensión era general.

La historia misma de Quilmes es un largo camino de dificultades y desencuentros. ¿Las cosas pueden salir mal otra vez? Esta pregunta persigue como cruz a la gente del cervecero. Por eso la señorita se devoraba sus uñas antes del partido. Por eso la cancha estaba llena 40 minutos antes del comienzo, la ansiedad es la madre de todas las sensaciones en Once Unidos.

Los únicos que tenían un foco diferente, que estaban concentrados y no abrumados eran justamente los jugadores de Quilmes, que no se contagiaron del clima sino que jugaron con un aplomo sorprendente y brindaron un partido de alto vuelo.

Desde la primera pelota que tomó Nicolás Ferreyra hasta la última que defendió Nacho Alessio con presión sobre el pivote rival a falta de 30 segundos para que termine el juego, Quilmes mantuvo su foco, su concentración sobre el trabajo a realizar y cómo realizarlo. Fue una aplanadora de efectividad sobre el plan de juego establecido.

Después del 4-4 inicial, Quilmes tuvo una secuencia de tres defensas seguidas de recupero y rebotes defensivos que terminaron en salidas claras para el contraataque, no obstante el base Ferreyra negó el primer pase a Hopson para que el escolta no entrara en un remolino directo al aro, como suele hacer, sino que frenó y pensó por todos. Alimentó a Pomare y Espinoza, rotó el balón y con gol en todas las posiciones se escapó 11-4 (a falta de 5:50)

Ariel Rearte, técnico de la visita, paró rápido el partido con un minuto, porque no quería que el local tomara vuelo. Pero nada cambio en las siguientes acciones, al contrario, Quilmes mejoró y metió 4 puntos seguidos en bandejas de contraataque. Otra vez Rearte paró el partido con un tiempo muerto apenas un minuto y 10 segundos después del pedido anterior. Ya el tablero marcaba 15-6 a falta de 4:40.

Tampoco la rotación Ceruti, Andy Rodríguez, Iglesias traía mucho desde el banco. San Martín hacía agua en ofensiva porque no podía tomar buenos tiros. Su base estaba controlado y el juego también. El parcial se amplió y fue 18-2 para abrir una brecha muy grande en el cuarto inicial (22-6) en 6 minutos.

“Goyo” Eseverri se lesionó y en un choque quedó dolido en sus músculos intercostales y tuvo que ir directo para el vestuario a falta de 2.00. El ingreso de Sepúlveda en su reemplazo no puede haber sido mejor con 5 puntos seguidos y dos rebotes ofensivos. Quilmes cerró arriba 34-17 el primer cuarto. Con 4/6 en triples y 8/12 en dobles.

Su efectividad fue grande, es cierto, pero la mayor virtud del local fue el aplomo con que los jugadores tomaron el partido para comerse de un solo bocado la presión de la gente. Por el contrario, San Martín salió a testear el juego, sin la intensidad necesaria, ni la efectividad de los primeros buenos tiros que tomaron. Iban una marcha o dos más abajo que Quilmes. Cuando quiso reaccionar el partido se le había ido y no hubo respuesta alguna.

En el segundo cuarto Quilmes siguió ampliando la brecha, Phillip Hopson abusó de su talento para dar un recital de rompimiento y descargas, asistencias, rebotes y puntos. Sepúlveda estuvo con la mano en llamas y metió 13 puntos en la primera mitad lanzando para 19.

La marca presión en el poste bajo a Glover era un permanente encierro a la hora de revertir el balón para San Martín. Así perdieron 9 pelotas en el primer tiempo, bien capitalizadas por el local. Con apenas 2/9 en triples y 9/20 en dobles, los 34 puntos de los correntinos, no estaban tan mal. Lo que era inadmisible (y más en una final) es que el equipo local haga 62 puntos en un solo tiempo.

Ni al más pesimista hincha de Quilmes se le podía ocurrir que a su equipo se le escapara ese juego. Y la señorita cercana al pupitre de prensa ya dejaba de comerse las uñas por sus nervios.

El segundo tiempo fue lógico y consecuencia del primero. Quilmes llegó a disfrutar de una máxima de 38 puntos (74-36) en el marco de un partido muy bueno de “Gino” Pomare, lastimando mucho en el corazón de la pintura rival y haciendo algo que no había podido en Corrientes: agarrando rebotes (11).

San Martín, perdido porque sus dos mejores piezas ofensivas estaban desaparecidas (Elías Saad y Ramírez Barrios) apeló a su orgullo deportivo para meter un poco de presión en el balón y le hizo perder 6 pelotas en 5 minutos al local. Así cerró el cuarto con un parcial 2-15 a favor y descontar la ventaja a 25 (75-51) al cierre del tercer cuarto. Fue un buen momento de Ariel Pau con 8 puntos seguidos para lastimar la defensa rival.

El último cuarto abrió con un triple de Hopson (79-51) que volvió al juego justamente para encargarse del cierre. En la visita solo quedaba algo de lugar para la voluntad deportiva de Sebastián Castiñeira y la personalidad del “Bebo” Ceruti para hacerse cargo de la ofensiva y muy poco más. Hacía rato que el equipo visitante daba la señal de querer irse, barajar y dar de nuevo, para jugar una mano completamente diferente.

Quilmes cerró el juego con juveniles y suplentes, San Martín como pudo, en la situación descontextualizada de vivir una diferencia de 30 puntos en una final. Un juego sin equivalencias para analizar.

Finalmente en el medio de los festejos ya no había más una señorita que se comía la mano con sus nervios, en esto de que la alegría tenga que ser un parto. Al parecer alguien se acercó y le dijo: “tranquila, todo va a salir bien, seguro serán varón”.

Síntesis
Quilmes (101): Nicolás Ferreyra 11, Phillip Hopson 22, Gregorio Eseverri 7, Pablo Espinoza 7 y Leonardo Pomare 18(FI); Mario Sepúlveda 17, Leonardo Peralta 4, Facundo Piñero 2 (x), Dragan Capitanich 5, Ignacio José Alessio 5, Maximiliano Iturrioz 3 y Federico Cabezas. DT: Daniel Maffei.

San Martín (68): Julián Olmedo 3, Fabián Elías Saad 9, Sebastián Castiñeira 12, Fabián Ramírez Barrios 2, Anthony Glover 13 (FI); Ariel Pau 11, Ramiro Iglesias 0 (x), Mariano Ceruti 9, Javier Abbadie 4 y Andrés Rodríguez 5. DT: Ariel Rearte.

Parciales: 34-17, 62-34, 76-51.
Árbitros: Julio Dinamarca, Alejandro Trías y Cristian Salguero.
Estadio: Once Unidos

Pablo Tosal
En Twitter @pablotosal
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Regina Con todo!!!

Por la quinta fecha ganó y dominó a voluntad ante un débil Cipolletti, que para destacar, su entrega hasta el final del encuentro es realmente meritorio.

Se destacó la figura de Sepúlveda en el Albo, con 20 puntos.

ATLETICO REGINA 77 -
felicevich diego 4pts- zupanovich luciano 6- sepulveda charlie 20- gonzales gaston 8- lamuedra diego 7- rodrigheiro marcos 14- papa jose 2- piccinini 3 - harina fede 11-borghese gaston 2.
Dt: Gustavo Esteybar

CIPOLLETTI 51.


Impacto Basquet

domingo, 15 de mayo de 2011

Una victoria de película

En un juego con alta dosis de emoción Peñarol superó a Libertad 103-101 en doble tiempo suplementario tras igualar en 80 y 87. Puso la serie de semifinal 2-0 y está a una victoria de su tercera final seguida. Fue la noche de Nicolás Lauría, que en el marco de un día muy particular, se erigió en figura con 7/9 en triples, 27 puntos y 10 rebotes.
“De vez en cuando la vida, te besa en la boca”, canta el “Nano” Serrat, expresión que siempre nos recuerda que hay un día en especial en que Dios se pone de nuestra parte, aunque sea un ratito. El sábado 14 de mayo fue el día de Nicolás Lauría. Un jovencito de 23 años que hace 21 años no tenía noticias de su padre, el ex jugador de Peñarol Zachary Cooper.

En la jornada, merced a algunas gestiones de Kyle Lamonte, lograron dar con el papá de Nicolás que se fue de la Argentina cuando el chiquito tenía dos años. No hablaron, pero pudieron chatear y quedaron en hablar este domingo alrededor de las once. Pero el evento fue muy fuerte para “Nico”. Su primer contacto con el padre justo cuando él ya es todo un hombre.

Mamá Cristina decidió usar su apellido para Nicolás. Así es como este chico tiene sus genes en el básquet, su sangre argentina, su historia marcada a fuego por la ausencia del padre y el día del contacto tan esperado tuvo que saltar al parquet a bancarse una semifinal de Liga.

Este cúmulo de emociones fue el acaso el caldo de cultivo de lo que pasaría horas después. El partido que brindaron Peñarol y Libertad fue de alta dosis de emoción por la paridad e incertidumbre por el resultado. Donde se debe destacar además la pobre actuación de la tripleta arbitral. En definitiva todo se conjugó para que se disfrute de un partidazo en el poli.

Las habituales banderas de Peñarol anoche no flamearon. Leo Gutiérrez, Tato Rodríguez y Kyle Lamonte anduvieron por debajo del nivel que venían mostrando en los Playoffs, 50% merito de la defensa de Libertad y 50% desmérito propio.

La construcción de la victoria para Peñarol se parece a un reglamento de trabajo forzado. El primer cuarto fue de tono parejo con Robert Battle muy activo en ataque para tomar 4 rebotes ofensivos pero dando poco en el goleo (4). Con una buena dinámica del balón, Libertad tomó lanzamientos cómodos con malos porcentajes (1/8 en triples y 6/11 en dobles). Peñarol forzó mucho más. Juan Pablo Cantero no liberó espacios para Lamonte en la marca individual, tampoco Tato Rodríguez pudo escapar y Leo Gutiérrez erró todo (0/4 de cancha). Por suerte para el local Lauría avisaba que sería su noche con dos triples para darle una ventajita al cierre de los primeros 10 minutos (16-15)

En el segundo cuarto, el juego tuvo la misma tendencia de paridad, pero aparecieron los vaivenes. Ganaba Peñarol 21-16, con un buen pasaje de Selem Safar, hasta que Flor Meléndez frenó el juego con un minuto. Desde allí la visita salió más combativa y metió un parcial 0-12 a favor para pasar al frente 21-28 en apenas 4 minutos. Un gran lapso sin convertir para el local. De todos modos, Peñarol reaccionó en seguida con una ráfaga de Lamonte y parcial 7-0 para empatar en 28. El primer tiempo se fue con extrema paridad (31-30)

La marca de Rubén Wolkowyski sobre Leo Gutiérrez en el primer tiempo fue muy buena pero lo que el “Colo” agregó en el tercer cuarto fue extraordinario. Metió 10 puntos en el segmento para ser el goleador del partido hasta allí con 18 pts (más 4 tapas y 8 reb).

De repente el local gobernaba el tablero (50-44) y parecía que lo podía abrir definitivamente detrás de un recupero, pero erraba el tiro para sacar ventaja. Libertad aguantaba con lo que podía y dijo presente (fugazmente) Gabini que con dos triples empató el partido en 50. Un rato de poder ofensivo de Juan Pablo cantero (5) fue el complemento perfecto para la paridad.

Por un lado la visita se apoyaba en la tarea integral del Colo Wolkowyski, mientras el local ya empezaba a depender de Nicolás Lauría. El alero dio tres triples seguidos que fueron claves para sostener al equipo. El resto estaba bien marcado o daba poco.

En el tercer cuarto también se hizo evidente lo difícil que debe ser arbitrar en la liga si los diez protagonistas protestan cada cobro y luego también se suman los entrenadores (aunque en menor medida). Esto en el contexto de un arbitraje malo. Pero entre los fallos y las protestas el partido se iba picando cada vez más.

Los hinchas de Peñarol estarán esperando decir que los árbitros los perjudicaron. Es curioso, porque es el mismo sentimiento que tienen los de Libertad. En verdad hubo un par de faltas tácticas a Leiva que deberían haber sido sancionadas como antideportivas. Incluso Martín acusó un golpe y se retiró del campo solo para que Tato Rodríguez metiera los libres que le correspondían a él porque el pivote sufrió mucho anoche desde la línea (3/9).

En verdad quien pareció más perjudicado por algunos cobros decisivos fue Libertad. Y aunque no empaña la victoria de Peñarol y menos la noche de Lauría, desvirtúa el juego. Acciones de falta contra los bases, una media cancha que se cruzó en más de 8 segundos, un rebote ofensivo mal anulado que había tocado el aro, una falta inventada a Ginóbili en un atrape. Son situaciones que suman y desgastan. Pero nada parece haber sido tan grave como su propia culpa pera perder el partido.

Libertad debe hacer un replanteo de porque dejó a su goleador en el banco de suplentes en el cierre del juego y los dos suplementarios. Rubén Wolkowyski era el goleador de su equipo hasta que Flor Meléndez decidió jugar con Alex Galindo de ala pivote (que desde el episodio del Twitter es una sombra del alero que fue) y una media cancha con dos bases, Selleaze de alero y Battle de pivote.

Peñarol llegó con ventaja al cierre (74-67) a falta de dos minutos. Parecía encaminarse sereno al triunfo, no obstante Libertad siguió empujando y con la defensa de bloque, más 4/7 en triples y el aparecido Selleaze, se generó un final cerrado.

Jugar a la ruleta rusa nunca es bueno, pero hacerlo con Peñarol y en el Poli es ponerle cinco balas al revolver. Libertad podrá sentirse tocado por decisiones arbitrales pero más debería ver que si le da a Peñarol una mínima chance de error el campeón de liga esta preparado para hacerlo pagar caro.

El local no jugó bien el cierre, sus últimas ofensivas fueron casi todas chocando la defensa rival y en los últimos dos minutos casi tira la victoria por la borda. Amén que Juan Pablo Cantero metió un triple increíble para empatar en 80 y llevar el partido a suplementario.

En el primer suplementario la paridad otra vez fue manifiesta, esta vez con el tandem Ginóbili – Battle para la visita y dos triples (Safar – Lauría) para mantener a Peñarol. Esta vez el cierre le quedó a Juan Pablo Cantero, que en vez de pasar el balón jugó la heroica una vez más pero se olvidó la capa. Empate en 87.

En el segundo suplementario Peñarol alcanzó los 16 triples en el partido con el de Lauría y el de Leo Gutiérrez, al tiempo que aprovechó los errores de Selleaze y Galindo que decoró su partido con cinco faltas personales.

La noche se la comió por completa Nicolás Lauría. Por sus 27 puntos, por el 7/9 en triples, por los 10 rebotes y la tapa a Cantero en el primer suplementario, por las 3 asistencias y los 43 minutos de juego. Por jugar como un hombre cuando recién ahora el niño ha encontrado al padre. Por salir al rescate de un equipo que lució trabado pero que con voluntad de hierro se puso 2-0 arriba y busca su tercera final consecutiva.

Síntesis
Peñarol (80) (87) (103): Sebastián Rodríguez 10, Kyle Lamonte 13, Nicolás Lauría 27, Leonardo Gutiérrez 17 y Martín Leiva 13 (FI) Selem Safar 12, Facundo Campazzo 7, Alejandro Diez 4, Alejandro Reinick 0, Mariano Fierro 0. DT: Sergio Hernández

Libertad (80) (87) (101): Juan Pablo Cantero 15, Ron Selleaze 16, Alexander Galindo 8, Rubén Wolkowisky 20 y Robert Battle 18 (FI) Roberto Gabini 9, Sebastián Ginóbili 7, Marcos Saglietti 8, Juan Fernández Chávez 0. DT: Flor Melendez

Parciales: 16-15, 31-30, 57-55, 80-80, 87-87
Árbitros: Rodrigo, Rougier, Aluz
Estadio: Polideportivo “Islas Malvinas”


Pablo Tosal
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Impacto Basquet - Twitter @dequeladoestas